The Evil Party
Nace como una “fiesta” elegante que se ha corrompido. El público entra atraído por la música, luces y el ambiente… y en segundos entiende que está dentro de algo peligroso.
Diseñamos una narrativa funcional (no solo bonita): un hilo que se entiende en 1 segundo, pero que aguanta horas de operación con afluencia real. El tono es decadente, macabro y seductor: la fiesta te invita… y luego te atrapa.
A nivel de experiencia, definimos un sistema de “beats” (micro-momentos) para sostener tensión sin saturar.